#Sitges2019N9 (humanidad)

#Sitges2019N9, humanidad: encontrar un cielo azul, ahora y en el futuro

 

Human Lost (Íd., Fuminori Kizaki, Japón, 2019, Anima’t)
Her Blue Sky (Sora no Aosa o Shiru Hito yo, Masayoshi Tanaka, Japón, Oficial Fantàstic Competició)

 

Humanidad. Conjunto de todos los seres humanos.

Humanidad. Capacidad para sentir afecto, comprensión o solidaridad hacia las demás personas.

 

Si atendemos a la primera acepción y reflexionamos sobre nuestro futuro como conjunto… ahora mismo no salimos muy bien parados. Somos indigos, indignos de ser humanos. Residuos, emisiones tóxicas… el cambio climático es una realidad que pronto dejará de ser reversible, y mientras, únicamente, nos preocupamos de seguir jugando a ser Dios. Conservar nuestro cuerpo lo más perfecto posible, prolongar nuestras vidas a base de fármacos, de nuevas tecnologías. ¿De qué servirá tener salud si dejamos a un lado lo que más nos identifica? La vulnerabilidad de sentir, de amar. La imperfección de nuestras emociones.

Soñamos con cielos azules, con el lugar perfecto en el que vivir. Y lo desvinculamos de nuestro entorno, de nuestros seres queridos, de toda la humanidad según la primera acepción. Pero debemos poner el foco en no perder la segunda, igual de importante. Es posible que lleguemos a conseguir un cielo azul… pero antes hay que mirar atrás, con valentía y sin arrepentimientos. Y tomar  las decisiones oportunas para conseguir lo que ansiamos, a nivel personal, pero tambuén a nivel colectivo.

Hoy hablamos de humanidad, y sus dos definiciones, con Human Lost y Her Blue Sky. El primero con un acercamiento racional. El segundo, llevándonos las lágrimas a los ojos.

 

 

Human Lost

 

En el 2036 la medicina ha superado ya el concepto «muerte». Cada año se celebra el día en el que los habitantes de Tokyo llegan a los 120 años gracias, entre otros, a nanotecnología implantada en nuestros cuerpos. Cuerpos unidos a través de la red S.H.E.L.L.. Si algún humano se desconecta y muere, se inicia el proceso «Lost», dando lugar a un ser mostruoso, lleno de malformaciones, que arrasa con todo lo que se le pone por delante…. La agencia H.I.L.A.M. cree haber encontrado la solución, que no es otra que la persona que dará lugar a un nuevo tercer nivel de civilización, ese que permitirá encontrar la felicidad y armonia perdida en la Tierra… y su cielo azul.

Esta aparentemente simple premisa nos lleva a varias reflexiones, que no resuelve el film, y tampoco es su intención:

¿Podremos elegir, en un futuro cercano, nuestro propio tiempo vital, o nos supeditaremos a una evolución conjunta que, muy posiblemente, puede acabar destruyendo al ser humano – por erradicación de la raza o por evolución de lamisma? ¿No somos humanos porque morimos?

¿Será la salud la principal preocupación de la sociedad? ¿O lo será la longevidad?

¿Nuestras ansias de perpetuidad nos dividirán en bandos radicales?

¿Acabaremos supeditados a la tecnología, más allá de convertirnos en cyborgs? Una única tecnología que deje a un lado a los que n quieren compartirla, condenándoles a la muerte?

«Human Lost», Hombre perdido. El que no está censado no está dentro de la red de Salud pública, y morirá (un futuro que no es tal en muchos países…). El que, por sus propias creencias, se aparta voluntariamente de una sociedad con la que no comparte valores. El que, a ojos de los demás, es tan diferente como peligroso. Y el que es posible sea el futuro de

A nivel personal (aunque es posible sea por el escaso bagaje de conocimentos en materia anime, terreno mucho más explorado por otros críticos expertos), la complicada pero absorvente trama y sobre todo ejecución me ha llevado recordar tangencialmente las intenciones del manga y film Akira (Íd., Katsuhiro Ôtomo, 1988). Y es que el anime, adaptación libre del libro ‘Indigno de ser humano’ (Osamu Dazai, 1948) que conserva también el formato en tres cuadernos/capítulos de la novela, se aleja de la individualización de la soledad de Yozo para llevarla a un estudio mucho más directo de la alienación social del ser humano con respecto a su propia humanidad. Bandos que luchan por conseguir, ambos, el bien para la humanidad pero desde perspectivas muy distintas, desdibujando contínuamente quien representa al bien y quien al mal y obligando al espectador a no perder un ápice de concentración durante todo el metraje; una acción trepidante y coherente, con una exponencial tensión que hace estallar, literalmente, el cierre que se antojaría más cómodo para la resolución de la propuesta; y un cierre que descoloca pero se antoja único posible tras la enrevesada propuesta…

Ansiar el cielo azul, una civilización que recupere la paz y la felicidad global del ser humano, se queda aquí también como, a corto plazo, futuro inalcanzable… pero con una apertura a la esperanza. Porque el amor al prójimo es el que nos hace seguir luchando, avanzando.

Amar al prójimo. Amar. Sentir. Actuar dejando a un lado los beneficios personales…

 

 

Her Blue Sky

 

En Sitges 2019 hemos tenido el privilegio de disponer del visionado primicia mundial de Her Blue Sky. Y digo privilegio, porque el film de Masayoshi Tanaka es un regalo para los sentidos.

Tras la muerte de los padres de Akane, adolescente, y Aoi, su hermana pequeña, la mayor decide quedarse en el pueblo para cuidar de su pequeña família, olvidándose de acompañar a su novio, Shinni, a la ciudad, en busca de su ilusión personal: convertirse en músico profesional. Antes de su partida, Shinno dice a Aoi que de mayor tocará el bajo en su banda… ya en el presente, con Aoi con la misma edad que entonces Akane, y ésta siendo una soltera treintañera, dos sucesos paralelos sobresaltarán sus vidas: el Shinno treintañero volverá al pueblo, ahora convertido en un músico taciturno sin demasiado éxito… pero también aparecerá el espíritu encarnado de aquel Shinno adolescente, el de justo antes de partir. Será hora de tomar decisiones… que quizá puedan dar lugar a segundas oportunidades.

La importancia de la familia respecto a los amigos y parejas se ensalza en un film con un guion exquisito que, tirando de una fantasía tan imposible como conmovedora, es capaz de remover la conciencia del espectador, llevándole a recordar sus particulares y personales «¿y si…?» del pasado, pero también a deleitarse, y animarse, con la posibilidad de reescribir decisiones y dar lugar a segundas oportunidades que a bote pronto no parecían posibles. Sublime es la escena en la que Shinno joven y viejo discuten sobre en qué momento el hombre perdió la ilusión (¿no es algo con lo que muchos soñamos a veces? Recordemos la notable TullyÍd., Jason reitman, 2018), por ejemplo. O cómo se da rienda suelta a la imaginación con ese Shinno imposible acompañando y haciendo volar por los aires a la adolescente Aio… Her Blue Sky arranca poco a poco la emoción contenida para acabar consiguiendo una exaltada empatía por parte de un espectador que es muy seguro se identifica con cualquiera de las situaciones/problemáticas expuestas, desde el amor perdido hasta la importancia de no ponerse en medio de dos personas por mucho que queramos estar con una de ellas, pasando por el sentimiento de pertenencia a una familia, y a lo que le debemos a hermanos, y padres. Her Blue Sky triunfa, además, por no abusar de sentimentalismos ni canciones pop a todo volumen (recordemos la notable pero algo empalagosa para el público adulto occidental Your NameKimi no na wa, Makoto Shinkai, 2016), sino que apuesta por un guion cerrado y constante, que no incluye ni bromas tontas ni exageraciones emotivas, sino que se mantiene fiel a un tono amable que cala en el espectador. Una verdadera delicia, que nos recuerda la humanidad… que debemos mantener en la humanidad.

 

 

TRAILER – Human Lost (Íd., Fuminori Kizaki, Japón, 2019, Anima’t):

 

TRAILER – Her Blue Sky (Sora no Aosa o Shiru Hito yo, Masayoshi Tanaka, Japón, Oficial Fantàstic Competició):

 

 

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Apasionada del cine y en especial del subgénero de viajes en el tiempo, estudia un Máster en crítica cinematográfica (2008-2009) y se convierte en redactora en El Espectador Imaginario hasta 2011, año en el que cofunda Cine Divergente. Redactora en Miradas de cine desde 2013 y cocoordinadora de su sección de Actualidad desde 2016, además de ser miembro de la ACCEC (Asociación Catalana de la Crítica y Escritura Cinematográfica) desde 2014 (y de su Junta de 2015 a 2019), en los últimos años ha publicado críticas y ensayos cinematográficos, cubierto festivales, participado en programas radiofónicos especializados y colaborado en los libros 'Steampunk Cinema' (Ed. Tyrannosaurus Books, 2013), 'Miradas: 2002-2019' (Ed. Macnulti, 2019) y 'El amor en 100 películas' (Ed. Arkadin, 2019). Ahora, y tras cursar un Máster en Gestión Cultural para obtener una visión completamente holística y complementaria también a sus estudios de Ingeniería, amplía sus textos críticos más allá del cine, entrando también en la ficción, y quiere demostrar que "la" realidad no existe y es producto de nuestra imaginación.

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