Love of Lesbian

Amor y desamor. Luz y oscuridad. Sentimientos de toda una vida… condensados en las más de sesenta canciones (en español) de Love of Lesbian

 

Fue necesario anular la oscuridad

Con un buen flash.

Extracto de Nadie por las Calles (La Noche Eterna, Love of Lesbian, 2012, Warner Music)

 

Permitidme una entrada más personal de lo habitual, publicada el (¿especial?) día en el que empiezo a darme cuenta de que es necesario (volver a) sentar cabeza. Año nuevo, retos nuevos…

No…

Si he de ser sincera, es el día que empiezo a pensar en que debería hacerlo, lo de sentar cabeza. Pero no quiero. Quizá porque siempre he sido más racional de lo necesario. Quizá, porque el tiempo me ha enseñado que serlo, muchas veces, no te trae ni más recompensas, ni más felicidad. Así que mientras me dispongo a comenzar la siguiente crítica de cine, con la intención de hacer un análisis exhaustivo de esa polémica maravilla que fue El corazón del ángel (Angel Heart, Alan Parker, 1987) – la luz y el infierno, real y personal… ¿cómo no va a poder relacionarse con Luxarquia? -, me siento delante del ordenador con el iTunes ordenado por artista. Love of Lesbian, selecciono. Y las primeras notas de Universos Infinitos empiezan a inundar el habitáculo…

Ahora dicen que hay muchos más universos
infinitos como el nuestro.
Dime si no es para no volverse loco…
¿No te sientes más pequeño?

Dos espejos frente a frente crearán
cien mil caras que observar.
Puede que alguno de ellos sea el real.
Lo tendré que investigar.

Que empiece el viaje ya …

Extracto de Universos Infinitos (Cuentos chinos para niños del Japón, Love of Lesbian, 2007, Naïve)

Love of Lesbian es un grupo de actualidad, sí. Con su último disco, El poeta Halley (2016), han mejorado lo que parecía ya una perfecta fusión entre personal sonido y letra, jugando mucho más con los giros estilísticos dentro de una misma canción pero con inexplicable coherencia global respecto a todo el conjunto de la propuesta. En definitiva, un disco descubierto ahora por miles de nuevos seguidores que les está llevando a agotar entradas en todos los conciertos de esta incipiente gira, que abría (previo emotivo concierto benéfico a favor del Proyecto Ari respaldado por el Hospital Clínic de Barcelona que no hizo más que abrir nuestro apetito a un disco aún no publicado en ese momento) en Barcelona con esos tres días en el Razzmatazz con las entradas agotadas. Conciertos de más de dos horas y media que supieron a más bien poco por el buen equilibrio de los temas seleccionados.

Pero me estoy poniendo seria, y en esta entrada empezaba planteándome lo contrario. De hecho, ese Universos Infinitos me lleva a escuchar detenidamente la letra de sus canciones y, sorprendentemente, me encuentro con muchas alusiones, otorgándole distintos sentidos, a la luz…

 

Luz y oscuridad. Una emoción, una canción.

 

Hablar de luz es hablar de oscuridad.

Ilusiones. Deseos. O el famoso “¿y si…?”, pensado con una tonta sonrisa en la boca. La vida no sería vida si estas ensoñaciones no viniesen (¿casi?) siempre acompañadas, también, de desencantos, frustraciones, e irreversibles errores.

Espejos y espejismos, ya lo resumió el propio grupo titulando así uno de sus amargamente alegres espectáculos que siempre me recordará esa escena de (500) días juntos ((500) Days of Summer, Marc Webb, 2009) que todos hemos vivido alguna vez:

Así que, mirando atrás, veo que llevo años alimentando todas estas sensaciones y emociones, alegres y tristes, con un conjunto de canciones que se tornan perfectas como banda sonora vital.

Una emoción, una canción. De ‘Cuando no me ves’ (El poeta Halley, 2016, Warner Music)…

Sólo cuando no me ves, si no me ves,
encuentro el valor de mirarte
sin el pánico que aún siento
a tu inconsciente coacción.

… a ‘La Noche Eterna’ (La noche eterna. Los días no vividos, 2012, Warner Music)…

Me hundí en tu noche… Y el placer
fue infinito y tan oscuro que pensé
tejer mi bandera con un círculo de estrellas.

La luna en un rincón,
te has convertido en mi nación.
Y yo, eclipsado, soy un faro a pleno sol.

 

… pasando por  ‘La parábola del tonto‘ (Cuentos chinos para niños del Japón, 2007, Naïve)…

He tirado bolsas llenas de ansiedad
y aquellos defectos que uno guarda por guardar.
Ya no sé quien soy…
tan sólo sé que hay más luz de lo habitual.
Mira.

 

… y terminando, irremediablemente y antes de volver a empezar, en un ‘Me amo‘ (Cuentos chinos para niños del Japón, 2007, Naïve) obligado a subir la moral…

Oh, el síndrome Universal,
la vida te sentó en un diván,
contando todo tipo de traumas.

(…)

Hoy voy a decirlo: ¡cómo me amo!
Y tú ya no puedes hacerme daño.
Soy un ser divino, ven a adorarme.
¡Qué buena suerte amarme tanto!

Di no al pánico, sin pánico, sin pánico, no al pánico.
Edipo contra Electra,
narcisismo es lo que impera.
Qué simpático, simpático, carismático, simpático.
Edipo contra Electra,
tus complejos a la hoguera, ¡ya!

 

… dejando sitio a pensamientos tipo ‘Houston, tenemos un poema‘ (Maniobras de escapismo, 2005, Naïve)…

Houston, tengo miedo… quiero bajarme de aquí.
Si todos están locos… voy a largarme de aquí.

(…)

Sáquennos de aquí,
Houston tengan compasión.
Ni me inspiran las estrellas ni vi a Dios.
Espero vuestra decisión.

 

… para acabar valorando positivamente el pasado y algunas de las divertidas estupideces realizadas con ‘Incendios de nieve‘ (1999, 2009, Warner Music)…

Tú mira hacia abajo, llevo una banda especial,
doscientos sonámbulos que silban de miedo,
flautistas morenos y seis timbaleros, dos mancos
y espectros de noche que encontré en la ciudad,
como este anormal con un didgeridoo negro,
mal ventilado y peor de los nervios que yo.

No serás capaz de odiarme,
si lo he empeorado aún más
que bajen tus labios y me callen,
sino empezaremos a silbar.

Por si alguien aún duerme,
incendios de nieve y calor, calor.

 

…y, años más tarde, respirar, de nuevo amargamente, al recordar ‘Mi primera combustión‘ (Maniobras de escapismo, 2007, Naïve)…

Pasados unos meses alguien me ajustó de nuevo
y queda un poco lejos cuando me incendiaste
y ya… soplaron las cenizas, volaron las cenizas

 

… o aquel ‘Segundo asalto‘ (1999, 2009, Warner Music), y en las mejores condiciones posibles:

 

¿Cómo terminar? Gritando, lógicamente, algo así como:

 

Luz aural, vuelve a mí

Extracto de La Noche Eterna (La noche eterna. Los días no vividos, Love of Lesbian, 2012, Warner Music)

Apasionada del cine y en especial del subgénero de viajes en el tiempo, estudia un Máster en crítica cinematográfica (2008-2009) y se convierte en redactora en El Espectador Imaginario hasta 2011, año en el que cofunda Cine Divergente. Redactora en Miradas de cine desde 2013 y cocoordinadora de su sección de Actualidad desde 2016, además de ser miembro de la ACCEC (Asociación de Catalana de Críticos y Escritores Cinematográficos) desde 2014, en los últimos años ha publicado críticas y ensayos cinematográficos, cubierto festivales, participado en programas radiofónicos especializados y colaborado en el libro Steampunk Cinema (Ed. Tyrannosaurus Books, 2013). Ahora, con La Realidad No Existe, quiere demostrar que "la" realidad no existe y es producto de nuestra imaginación.

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