#Sonar+D2017N3 (inmersión)

#Sonar+DN3: de artistas que fusionan música con nuevas tecnologías, y de carpas 360º que facilitan la inmersión (y desconexión).

 

Aunque ya hablamos de realidad virtual en el anterior texto dedicado a Sónar+D, no podíamos finalizar esta crónica sin destacar las distintas actividades que facilitan la inmersión total en mundos paralelos/no reales (¡siempre atendiendo a que aquí defendemos tal palabra no tiene significado como tal!) y que, además, se basan en el uso de la luz para ayudarnos a desconectar de nuestro día a día…

Dato Manabe ha sido uno de los artistas clave en este Sónar+ D 2017, presentando  algunos proyectos de su compañía Rhizomaticks junto al codirector Motoi Ishibai, así como estando presente con la instalación Phosphere en SónarPlanta  y la actuación en el Sónar de Día. Toda su colaboración con Sónar, y su trabajo global, se basa en la fusión de arte y tecnología.

 

Espectáculo de Rhizomaticks

 

En la presentación de Rhizomatiks los directores se centraron en mostrar su trabajo con coreógrafos, luz y drones. El objetivo es sencillo: la tecnología está tan al alcance de nuestra mano, y es ya tan parte de nuestras vidas, que podemos integrarla ya no a nivel técnico sino artístico. Programar a un dron para que realice unos movimientos específicos, hacer que los bailarines bailen con las maquinas mientras se programan, interactuando y evolucionando en el mismo momento, alimentándose mutuamente; integrar realidad aumentada también en los bailes para los espectadores… confundir realidad y ficción, hasta tal extremo, que seamos incapaces de diferenciarla.

¿Y quién quiere hacerlo? Más en una sociedad que, sin darse cuenta, está evolucionando hacia esa convivencia tan deseada

Rhizomaticks nos trae Prospere, un espacio tridimensional que combina el espacio físico de la sala y el espacio generado digitalmente en el ordenador. El espectador se convierte en visitante, interaccionando con la tecnología de cálculo óptico y experimentando la sincronización entre sus movimientos corporales y el haz de luz que persigue a las esferas, creando imágenes geométricas en el suelo, o haces de luz de color cambiante, al ritmo del humano.

 

Phosphere, de Rhizomaticks

 

Daito Manabe se junta de nuevo con Nosaj Thing y trae a Sónar de Día un espectáculo en el que el escáner a tiempo real del escenario se combina con el imaginario visual del japonés para crear un espectáculo en el que la elegante música electrónica se ve acompañada de la mejor y más avanzada tecnología para cautivar a los asistentes.

 

Daito Manabe + Nosaj Thing

 

Experimentando con luz pudimos ver también la actuación de Evian Christ en Sónar de Día, cuya propuesta inmersiva se centra en el uso de luz estroboscópica, mucho humo y música electrónica pasada de decibelios (que, en cualquier caso, consigue su objetivo e induce, prácticamente, al trance); o de los interesantes Nonotak, que destacan por una escenografía basada en paneles en los que se proyectan figuras geométricas en blanco y negro que se fusionan perfectamente con el ritmo de su música (quizá menos interesante que otras propuestas), a veces ocultando incluso a sus protagonistas para disfrutar más y mejor de la experiencia.

 

Nonotak

 

Finalmente, destacable también la actuación de los ingleses Amnesia Escanner, con un espectáculo que no consigue la inmersión ni prometida ni deseada (muy posiblemente el SonarComplex no era el mejor escenario), quedándose exclusivamente en un juego de luces poco efectivo y escasa proyección de imágenes al fondo de la sala, detrás del espectador, pero con una propuesta musical de las más variadas e interesantes, por la complejidad de sus composiciones, disfrutadas en conciertos Sonar+D.

 

Amnesia Escanner

 

Fuera de los conciertos en directo, es también destacable el nuevo espacio Sonar360º que proyecta de forma continua y permanente durante todos los días del Sónar y Sónar+D proyectos audiovisuales fulldome. Estirarse en el suelo mirando hacia arriba permite desconectar completamente del mundo y ruido exterior, estando rodeados de imágenes que invitan a la relajación y reflexión, y que transportan a una dimensión, casi, de ensueño.

 

Sonar360

 

Un experiencia parecida pero multiplicada por cien la encontramos en la propuesta de Björk, Björk Digital, de realidad virtual situada en el CCCB, un proyecto muy personal (con participación, también, de Rhizomaticks) que invita al visitante a introducirse en el universo ideado por la artista (que ¿pudimos ver? también en el concierto inaugural del Sónar), y que permanecerá abierto más allá de las fechas de Sónar+D.

 

Concierto inaugural Björk

 

Pero la inmersión no tiene por qué ser visual, ni el traslado a otros mundos partiendo de la composición de sonidos electrónicos más o menos extravagantes. En SonarMarketLab encontramos la fabulosa propuesta de Evala, artista japonés que experimenta con el sonido para conseguir “ver a través de los oídos”. Entrando a una cabina insonorizada y completamente a oscuras, el visitante se introduce en un mundo, a través de la pieza “Our Muse”, que le hace revivir escenas de su pasado, o imaginarse en parajes nunca vistos. La música parece sale directamente del cerebro gracias a la habitación anecóica, y la inmersión es completa.

Si un artista es destacable para ilustrar la belleza de lo que nos rodea, y cómo eso mismo puede alejarnos del aquí y ahora, ese es Jacques.

 

Jacques

 

Una pelota que rebota en un cubo de plástico es el inicio de una experiencia sonora en la que la improvisación es clave, pero también el control y conocimiento de los efectos sonoros de los efectos más cotidianos para crear composiciones acústicas innovadoras. La hora de actuación se hace excesivamente corta para un espectador que queda atónito ante la creatividad del inusual joven. Para (re)vivir la experiencia, en la página de Facebook de Culturebox puede verse el vídeo completo.

En definitiva: el Sónar+D de este 2017, quinto aniversario nos ha hablado de inmersión, posibles realidades alternativas y, sobre todo, de diseño de nuevos futuros que no debemos temer. Y ha traído más espectáculos musicales al Sónar relacionados con el concepto de estas conferencias paralelas.  Muchos más acreditados y visitantes culminan una edición de la que la organización puede sentirse muy orgullosa, y de la que los profesionales queremos seguir disfrutando durante muchos, muchos años más.

 

Apasionada del cine y en especial del subgénero de viajes en el tiempo, estudia un Máster en crítica cinematográfica (2008-2009) y se convierte en redactora en El Espectador Imaginario hasta 2011, año en el que cofunda Cine Divergente. Redactora en Miradas de cine desde 2013 y cocoordinadora de su sección de Actualidad desde 2016, además de ser miembro de la ACCEC (Asociación de Catalana de Críticos y Escritores Cinematográficos) desde 2014, en los últimos años ha publicado críticas y ensayos cinematográficos, cubierto festivales, participado en programas radiofónicos especializados y colaborado en el libro Steampunk Cinema (Ed. Tyrannosaurus Books, 2013). Ahora, con La Realidad No Existe, quiere demostrar que "la" realidad no existe y es producto de nuestra imaginación.

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