El corazón del ángel

Ventiladores, ascensores, sangre y gallinas: Representando la Tiniebla interior

 

 “Vanity, definitely my favorite sin.”

John Milton en Pactar con el Diablo (The Devil’s Advocate, Taylor Hackfors, 1997)

 

 

Vanidad. Avaricia. Maldad.

Astucia empleada para sacar el mayor provecho personal.

Y mucha estupidez. ¿Engañar al Diablo y escapar de las tinieblas? Un bonito sueño.

Pero… ¿de qué tinieblas estamos hablando?

 

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El punto de partida es sencillo: Louis Cyphre (…) encarga a Harry Angel (…) encontrar a Johnny Favorite, un cantante de éxito desaparecido años atrás que le debe el cumplimiento de un contrato. En cuanto el detective empieza su investigación, se ve envuelto en una espiral de asesinatos, pesadillas y magia negra que parecen indicarle está siendo la víctima de una conspiración… que escapa de su entendimiento.

Alan Parker encontró en la novela de William Hjortsberg, Falling Angel (1978), material óptimo para conseguir la libertad creativa suspirada. Firmando excelente guión (y realización), El corazón del ángel (Angel Heart, 1987) representa un ejercicio en el que el género de cine negro, terror, thriller psicológico y fantástico se combinan, igual que en el material original, para atrapar a un espectador que se ve envuelto en una trama en la que, al igual que su protagonista, debe actuar como detective… por muchas y muy simples que sean todas las pistas que se otorgan desde buen inicio. Pero, también como el protagonista, el espectador se ve apresado por un temor casi irracional.

¿Por qué, aun sabiendo desde buen inicio lo que ocurre, El corazón del ángel consigue atraparnos?

Ya en los títulos de crédito las misteriosas calles de Nueva York, con cadáver incluido, descolocan al espectador. La atmósfera conseguida en el film es una de sus grandes bazas (destacando, además, una banda sonora a ritmo de latido de corazón que hiela, en muchas ocasiones, la sangre y nos ofusca, conscientemente, el relato de las imágenes que van apareciendo, al inicio de forma random, cobrando poco a poco sentido), además del duelo interpretativo entre un Mickey Rourke en el mejor papel de su carrera, y un Robert De Niro que, sin esfuerzos, representa con toda naturalidad al cliente del investigador privado (con una de las mejores presentaciones de personaje jamás filmadas: un primer plano de su mano, que se irá repitiendo cada vez que Angel se encuentra con él).


Pero si algo queremos destacar es la decisión de Parker a la hora de mostrar las tinieblas de Angel. Porque dudas, miedo y arrepentimiento se suceden a lo largo de El corazón del ángel, representadas por objetos de lo más cotidiano que acaban siendo símbolos de la locura del detective.


 

Ventiladores

 

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Parker inserta planos de ventiladores en casi todas las separaciones de los “capítulos” de su narración. El ventilador como elemento necesario para recordar, pero también, valga la redundancia, como asfixiante recordatorio de lo que no quiere ser recordado. Un ventilador chirriante es en El corazón del ángel la llamada de la atención al espectador para obligarle a darse cuenta de que se está omitiendo algo importante (la muerte inicial del doctor es un claro ejemplo), mientras que a medida que se avanza en el film se convierte en símbolo de la atrocidad realizada sobre el joven Angel. Un ventilador que no funciona da paso a la disfunción de la mente de Angel, mientras que uno que sí lo hace es símbolo de que Angel avanza en sus investigaciones.

 

Ascensores (y escaleras)

 

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El cielo está arriba, el infierno, abajo. Sí, esto nos lo sabemos todos. Pero Parker juega con que el infierno sufrido por Angel también esté subiendo escaleras. De esta forma, subir implica recordar, o enfrentarse a un pasado que ya no existe en su cabeza (las escaleras que sube la enfermera que le cura sus heridas, años atrás; las escaleras para llegar a la habitación en la que sufrió el incidente con Favorite; las escaleras que le llevan a la casa de la antigua amante del cantante…), así como descender (en la parroquia en la que queda con el abogado de Louis Cyphre), implica acercarse a un pasado oscuro, del que ya no es consciente.

Por supuesto, los ascensores también cobran un significado especial en el film, siendo el más representativo, y recordado, el que muestra a Favorite descender, y descender, en los títulos finales.

 

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Sangre

 

Sangre, mucha sangre hay en El corazón del ángel. Pero quizá la más significativa es, precisamente, la que no se ve. Nos referimos, cómo no, al plano que irá apareciendo esporádicamente a lo largo de todo el film: un edificio como otro cualquiera de la ciudad. Un piso cualquiera, pero el único con ventilador. Una luz entre anaranjada y rojiza, que rompe el homogéneo (y lúgubre) paisaje… y que sin duda esconde la gran verdad de la historia de Favorite.

 

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Y… gallinas. Y huevos.

 

La relación de las gallinas con los ritos de vudú es obvia en un film donde la magia negra acaba siendo la gran protagonista, pero el director utiliza también la fobia de Angel hacia el animal para establecer la posible conexión entre el detective, su pasado y sus creencias.

Por último… no podemos olvidar una de las mejores excenas de la película:

“El huevo, en algunas religiones, representa el alma”, dice Cyphre en uno de los momentos más tensos entre los dos protagonistas, en su encuentro en el restaurante (Cyphre/De Niro comiendo el huevo duro mirando fijamente a la cámara tras decir, precisamente, esa frase…).

 

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Cogiendo todos estos elementos, Parker conforma la narrativa visual que aboca al espectador a un desenlace que, aunque no se presente relevador, sí demuestra la lógica creada a su alrededor una vez se únen todas sus piezas, en cuanto a repetición a lo largo del montaje, y, por encima de todo, en cuanto a tempo de aparición. Las tinieblas de Angel se revelan, entonces, tan justificadas como elocuentes, convirtiendo al protagonista, a los ojos del espectador, en víctima de una crueldad merecida. Parker transforma, gracias a sus trucos visuales, al simpático detective en una persona non grata y, aun así, seguimos teniéndole estima. Sin duda la calificación de “culto” para El corazón del ángel es imprescindible para un film de género que consigue conquistarnos, y embaucarnos. Aunque nos dejemos grata y conscientemente.

 

TRAILER – El corazón del ángel (Angel Heart, Alan Parker, 1987)

Apasionada del cine y en especial del subgénero de viajes en el tiempo, estudia un Máster en crítica cinematográfica (2008-2009) y se convierte en redactora en El Espectador Imaginario hasta 2011, año en el que cofunda Cine Divergente. Redactora en Miradas de cine desde 2013 y miembro de la ACCEC (Asociación de Catalana de Críticos y Escritores Cinematográficos) desde 2014, en los últimos años ha publicado críticas y ensayos cinematográficos, cubierto festivales, participado en programas radiofónicos especializados y colaborado en el libro Steampunk Cinema (Ed. Tyrannosaurus Books, 2013). Ahora cofunda Probeta para ampliar con actividades culturales esa visión de que "la" realidad no existe y es producto de nuestra imaginación.

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