Sitges2018, Sitges crepuscular (#Sitges2018N1)

Sitges2018: un nuevo amanecer

 

“There are certain thematic ideas that are better felt than explained. It’s better for the film to get into the subconscious, instead of being pigeonholded by the conscious mind in the form of specific verbal expositions.”

Stanley Kubrick (Toronto Telegram)

 

Elegante y llena de significado, la imagen de Sitges2018: un paisaje crepuscular que aporta dos miradas, tan complementarias como reveladoras, para esta nueva edición.

Si nos situamos como espectadores, como fans, como está ubicada la imagen del festival, a pie de póster… como ancestros de ese humano que acabará conquistando el espacio pero que, ahora, está embelesado, observando y adorando ese elemento extraño, perturbador e imponente….


Un monolito que actúa como generador de un posible amanecer, controlando el tiempo y el espacio, desplegando todo su poder ante el indefenso, desconcertado y abrumado pre-humano. Presentándose ante su público como lo que es: un Dios capaz de hacer cumplir los deseos, ni tan siquiera conocidos, de sus adoradores. El ente que se erige como estandarte y defensor de un género durante años menospreciado por las masas. El símbolo de la evolución del género a nivel mundial.


Sitges2018 despliega toda su fuerza en una edición que podría haber sembrado dudas tras la culminación (con sus más y sus menos) de cincuenta años de satisfactoria vida. Pero tras el anuncio de 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odissey, Stanley Kubrick, 1968) como eje central temático (EL film de ciencia ficción, la obra maestra de Dios/Kubrick),  además de adelantar varios de los profesionales que serán premiados – con especial atención a Peter Weir -, el festival acaba de anunciar con fuerza la entrega del Gran Premi Honorífic a Nicholas Cage y Ed Harris, dos actores tan fascinantes como relacionados con el género fantástico. Y, por si esto fuera poco, John Carpenter ofrecerá el único concierto programado en nuestro país en el imponente Auditori de Sitges, repasando las bandas sonoras de sus films de culto.

 

Ed Harris en El show de Truman (The Truman Show, 1998), dirigida por Peter Weir

 

Con estos anuncios, estas promesas… el mono no sale de su estupor. Es incapaz incluso de acercarse a la extraña y perfecta piedra. Lo único que quiere es seguir siendo sorprendido, aunque con estas pocas confirmaciones ya es capaz de olvidar las largas colas, los retrasos en las proyecciones de más de una hora en alguna ocasión, o los problemas en la compra de tickets. #sitgesesasí, se dice. Sitges sigue trayendo lo mejor del género. Sitges descubre joyas a las que el mono no tendría acceso de otra forma. Sitges entretiene, pero también hace reflexionar con sus propuestas. Sitges va a conseguir que pase de ser un australopitechus a un homo sapiens, en cuanto a expertise del terror y la ciencia ficción. Sitges escaparate, divulgador, protector, y amigo. Sitges2018 ha generado ya, inevitablemente, altas expectativas.

 

2001: Una Odisea del Espacio

 

Pero hay otra lectura.

Desde el punto de vista del monolito… miramos hacia nuestro adorador. Nos sabemos superiores, y nos enternece su apoyo incondicional. Pero también nos da miedo. O debería dárnoslo.

El monolito, erigido en pleno océano, nos recuerda otra imagen: la de TARS en Interestelar (Interstellar, Christopher Nolan, 2014), intentando salvar a un ser humano de morir ahogado.

 

Interestelar

 

TARS, ese ser que, estático, es exactamente igual que el monolito. TARS, construcción pensada y creada por un ser humano que ya ha evolucionado, que ya puede conquistar otros planetas, otras dimensiones. TRAS, un robot al servicio de su amo.

El monolito, supuesta deidad… existe gracias al mono, y no al revés. Y el mono puede prescindir de él, convirtiéndolo, si así lo desea, en pura chatarra… en cuanto ya lo considere inútil.

Así que, por qué no… El monolito es TRAS. TRAS es HAL. Y HAL…

HAL inicialmente confía en sus capacidades….

 

“The 9000 series is the most reliable computer ever made. No 9000 computer has ever made a mistake or distorted information. We are all, by any practical definition of the words, foolproof and incapable of error.”

 

Pero su creador acaba decidiendo que quizá sea mejor desconectarle:

 

“I’m afraid. I’m afraid, Dave. Dave, my mind is going. I can feel it. I can feel it. My mind is going. There is no question about it. I can   feel it. I can feel it. I can feel it. I’m a… fraid. Good afternoon, gentlemen. I am a HAL 9000 computer. I became operational at the H.A.L. plant in Urbana, Illinois on the 12th of January 1992. My instructor was Mr. Langley, and he taught me to sing a song. If you’d like to hear it I can sing it for you.”

 

Obviamente, esto no le pasará, y mucho menos a corto plazo, al Festival de Sitges. Su hegemonía es indiscutible. Su sombra, alargada. Porque su olfato a la hora de programar resulta infalible, más cuando se depende tanto de “la cosecha” anual dentro de la especialidad escogida. Pero que el sol del cartel no nos ciegue. Que el monolito no nos oculte la verdad, tras la presencia de grandes personalidades de la industria hollywoodiense. Por ahora, finales de Julio, la esperada ampliación de films con esta nueva comunicación no ha estado a la altura de un HAL 9000 fabricado para cuidarnos, y entretenernos. No obstante, no hay que olvidar que, previamente, y en cuanto a programación, el monolito sí ejerció de ser supremo. Y de qué manera:

Terror psicológico de la mano del siempre bienvenido Lars Von Trier. The House that Jack Built (Íd., 2018) devolvía al director a Cannes, fuera de concurso, con un film en el que decide presentar con sorna su propia vida profesional, y sus reflexiones acerca del a veces grotesco mundo artístico. Un film-legado que se presenta como la gran joya de este Sitges2018.

 

The House that Jack Built

 

Otra de las grandes esperadas: Clímax (Íd., 2018), de Gaspar Noé, habitual del Festival y tan controvertido como Von Trier. Si su Love (Íd., 2015), ya generó opiniones dispares, es difícil no pensar que una película sobre lo que parecen ser básicamente raves satánicas también lo haga, aunque venga avalada por el premio Art Cinema de la Quincena de Realizadores.

Y, finalmente, cerrando el triángulo sagrado, muchas ganas de ver lo nuevo de Quentin Dupieux: Au poste! (Íd., 2018) acerca de la resolución de un asesinato por parte de dos detectives, que incita, además, a hacer una retrospectiva de este peculiar creativo antes de octubre… para ir muy bien preparados.

 

Au poste!

 

Como siempre, los títulos más estimulantes los encontramos en las secciones Òrbita y Noves Visions, destacando el anuncio de Galvelson (Íd., 2018), dirigida por Melanie Laurent y protagonizada por Elle Fanning y Ben Foster, y Arctic (Íd., 2018), de Joe Penna, para la primera, y Involution (Íd., Pavel Khvaleev, 2018), distopía que se plantea la posibilidad de revertir la evolución de Darwin, o Ten Years Thailand (Íd., Apichatpong Weerasethakul, Aditya Assarat, Wisit Sasanatieng, Chulayarnnon Siriphol, 2018), en la que se invita a cuatro directores del país a imaginar cómo evolucionará en los próximos años, en Noves Visions. Aunque este año parece que el cine americano independiente, y de género, va a dar más de una sorpresa: buen feeling con Nancy (Íd., Chritina Choe, 2018), un drama que se mueve entre la realidad y la ficción indistinguibles por parte de su protagonista, o I Think We’re Alone Now (Íd., Reed Morano, 2018), de nuevo con Elle Fanning en el reparto y el camaleónico Peter Dinklage, en una reflexiva propuesta apocalíptica.

 

Involution

 

De la sección Anima’t, destacamos por ahora Hoffmaniada (Gofmaniada, Stanislav Sokolov, 2018), que coloca en el centro de sus propios cuentos al talentoso autor, reflexionando sobre la dualidad entre su fantasía y el trabajo como funcionario que ejercía en su gobierno, y, por encima de todo, Liz and the Blue Bird (Rizu to Aoi tori, 2018), la nueva película de Naoko Yamada, muy esperada tras la excelente A Silent Voice (Koe no katachi, 2016), vista en Sitges2017.

 

Liz and the Blue Bird

 

Por último, destacar dos joyas, de proyección gratuita, recuperadas para la sección Brigadoon: El hombre que vendió su alma (Íd., Narciso Ibáñez Serrador, 1962), capítulo de la serie argentina Mañana puede ser verdad, y una copia restaurada de ese film Top del cine español que es Arrebato (Íd., 1979), de Iván Zulueta.

 

Arrebato

 

Esperando que en breve se confirmen más títulos de renombre, y que este año la temática escogida sea un reflejo real de la dirección tomada en esta edición del festival (diez años acreditada, diez años echando de menos mayor presencia de ciencia ficción), desde la realidad no existe nos quedamos como el gorila de Sitges, a pie de monolito… esperando, y deseando, ser sorprendidos, un año más, por nuestro Dios/Festival Internacional de Cine Fantástico.

Más información y detalle en la página oficial del Festival de Sitges.

 

Apasionada del cine y en especial del subgénero de viajes en el tiempo, estudia un Máster en crítica cinematográfica (2008-2009) y se convierte en redactora en El Espectador Imaginario hasta 2011, año en el que cofunda Cine Divergente. Redactora en Miradas de cine desde 2013 y cocoordinadora de su sección de Actualidad desde 2016, además de ser miembro de la ACCEC (Asociación Catalana de la Crítica y Escritura Cinematográfica) desde 2014, en los últimos años ha publicado críticas y ensayos cinematográficos, cubierto festivales, participado en programas radiofónicos especializados y colaborado en el libro Steampunk Cinema (Ed. Tyrannosaurus Books, 2013). Ahora, quiere demostrar que "la" realidad no existe y es producto de nuestra imaginación.

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