#DocsBarcelona2017N3 (verdad)

#DocsBarcelona2017N3: Verdad. De revelaciones, injusticia, derechos y lenguaje.

 

Gran and Run (Íd., Roser Corella, España/Alemania, 2017, Panorama)
All Governments Lie (Íd., Alfred Peabody, Canadá, 2016, Sessions Especials)
El Juez y el rebelde (Hacking Justice, Clara López Rubio, Juan Pancorbo, España/Alemania, 2016, Panorama)
Clase Valiente (Íd., Víctor Alonso, España, 2016, Latitud)

 

Valores relacionados con la verdad como la honestidad, la responsabilidad, la decencia, la sinceridad… parecen innatos en cada uno de nosotros. El problema,  es que no todos asociamos esos valores a la misma interpretación y, por consecuencia, no todos comprendemos igual los actos derivados de esas interpretaciones.

Gestión de significados, se le llama.

Y cuando, ante unos mismos hechos, no comprendemos lo mismo… existe el riesgo de que aparezca la intolerancia. Secuestros, guerras, juicios, prohibiciones de voto…

Algunos se justifican, consciente o inconscientemente, en la tradición. Otros en las creencias, o en la moralidad. Algunos no conciben otra forma de actuar. Otros, simplemente, no quieren analizar el abanico de posibilidades… les haría perder poder

Lo importante, siempre, es la exposición de los hechos. Es que se permita al ciudadano que decida cómo va a posicionarse, en base a la presentación de toda la información. Es por eso que el trabajo periodístico es tan importante.

El periodismo no sesgado, no ‘politizado’. El que se enfrenta a la omisión, o exceso de información. A la interpretación de la documentación, y de la legislación. A la manipulación de la comunicación, del lenguaje utilizado.

Presentar la verdad puede comenzar con explicar qué está ocurriendo en las zonas rurales de Kirghizistan. Nos vamos a desvelar, primero, tradiciones locales.

 

Grab and Run

 

Roser Corella se traslada a la zona para filmar Grab and Run, tras haber oído historias sobre la tradición de secuestrar a jóvenes chicas para poder llegar a casarse. La directora consigue el testimonio de varias mujeres, que hablan a cámara sin esconder su situación, complementados con la demostración del día a día de su nueva vida en los pueblos en los que han acabado: el trabajo en la casa de los suegros, ordeñando vacas, haciendo la comida y cuidando a los hijos es el mejor de sus destinos, aunque a algunas, pocas, las que habían ya conseguido estudiar y comenzar a trabajar antes del secuestro, se les ha permitido seguir con sus profesiones. Todo depende del nivel de tolerancia y respecto a la mujer secuestrada (por parte del marido, y su familia).

La realización nos permite conocer que es ahora cuando se ha radicalizado el ‘rito’, cuando se ha convertido en peligroso, y cobarde. Antes el secuestro era más una escenografía, se ponían de acuerdo las familias. Ahora los hombres, apoyados por mujeres que llevan sufriendo la tradición desde hace décadas, se creen con el derecho de poder hacerlo sin más, porque “es tradición”. Que exista una legislación prohibitiva no les angustia, porque es muy difícil que la mujer, o su familia, denuncie. Sería una deshonra…

Interesante. En un mundo cada vez más avanzado, estamos viendo cómo se polarizan las creencias cuando se deja atrás el desarrollo de las zonas menos pobladas.

El sabernos mujeres de un primer mundo no nos permite concebir que algunas de las secuestradas, aun confesando que no era ese destino el que les hubiese gustado, siguen defendiendo la tradición. “Es la única forma que ellos [hombres tímidos, de pueblos remotos] tienen de casarse”, dicen la mayoría. Y es entonces cuando nos damos cuenta de que el valor “familia” está tan integrado en esa sociedad que, realmente, acaba por unirles. Pocas son las que consiguen el divorcio. Pocas son las que acaban por suicidarse. La mayoría, aceptan su nueva condición.


Los encuadres, estáticos, de Grab and Run se limitan a mostrar lo que sucede ante la lente de la cámara, y nos son suficientes, porque cuando ya estamos pensando que se nos omite información (gran parte del documental se limita al punto de vista femenino) y empieza a ser repetitivo, llega el giro que nos deja clavados a la silla: conoceremos el punto de vista de los hombres que secuestran. Conoceremos en qué consiste la tradición, de primera mano.


El cambio de formato (cámara en movimiento, muestra de emociones más allá de la rutina diaria), no tan intencionado como efectivo (no se trata de imágenes grabadas por el equipo del film), realza el documental, ya no devolviendo todo el interés, sino catapultando el trabajo de la directora. Porque, si algo nos hace pensar, es: ¿hace falta irnos tan lejos para descubrir barbaries del estilo? No nos extrañe que aberraciones similares puedan estar ocurriendo en los pueblos de nuestro propio país… pero, quizá, nos resulte más cómodo no indagar.

De la tradición local, a la global. Porque sí, All Governments Lie demuestra que pude considerarse tradición el que nuestros gobiernos nos engañen.

 

All Governments Lie

 

Misma premisa: la búsqueda de la verdad. Peabody decide filmar un documental que demuestre la importancia de la existencia del periodismo independiente. Orbitando durante todo el metraje alrededor de la figura de I.F. Stone, el director ensalza la voz y trabajo de aquellos que decidieron apartase de las grandes cadenas de comunicación, siguiendo los pasos del periodista que, semana tras semana, publicaba una columna en la que desenmascaraba las mentiras de su gobierno tras un pormenorizado estudio de documentos surgidos de sus propios gabinetes.

De esta forma, imágenes de noticiarios de grandes cadenas como la CNN, la CBS, etc., que interrumpen entrevistas para mostrar que Justin Bieber ha sido detenido, o de políticos aseverando a lo largo de los años sentencias (voluntad de ser un gobierno de transparencia, descubrimiento de armas de destrucción masiva…) que después se descubrirá (gracias, por ejemplo, al trabajo Wikileaks) eran pura pantomima que respondía a intereses estratégicos, se entremezclan con el testimonio de reporteros que explican el por qué se convirtieron en independientes, o que muestran la labor de investigación que están realizando y que ninguna de las grandes organizaciones les quede publicar (ejemplo que nos toca de lleno: las fosas comunes de inmigrantes en el desierto de Texas).


Peabody construye un documental de denuncia, pero a la vez de esperanza, que pone de manifiesto que films de ficción como Todos los hombres del presidente (All the President’s Men, Alan J. Pakula, 1976),  La cortina de humo (Wag the Dog, Barry Levinson, 1997), o las recientes Spotlight (Íd., Tom McCarthy, 2015) y Desierto (Íd., Jonás Cuarón, 2015) , se basan en verdades… incómodas (sobre todo para las empresas que dirigen, com marionetas, a nuestros gobiernos).


El documental tiene un ritmo ameno gracias, como decíamos, a la mezcla de imágenes de archivo con entrevistas directas, y que muestran el trabajo de campo, y otorga ejemplos sencillos de comprender, base de su éxito para llegar al espectador. El problema de All Governments Lie puede ser que acabe recordándose más por un homenaje a la figura de I.F. Stone (que lo es), que por un documental esencial para movilizar a la opinión pública. De hecho, puede considerarse un documental de iniciación. Es decir, que atrape al espectador más profano, menos acostumbrado a este tipo de propuestas, y le anime a continuar indagando. Por ejemplo, tirando del hilo de una se sus propuestas: si se quiere conocer más de Assange… lo mejor es buscar El juez y el rebelde (Hacking Justice).

 

El juez y el rebelde (Hacking Justice)

 

El trabajo de Clara López y Juan Pancorbo es un regalo tanto para el espectador español como para el público internacional. El primero, disfruta de un documental que muestra la cara de un juez del que se puede sentir orgulloso, haciéndole conocer, aunque sea por encima, las hazañas que le convertirán en mito de la justicia. “Baltasar es un hacker”, dice una de las abogadas de Wikileaks. Y realmente, se confirma que lo es. Es interesante ver cómo ha sabido adaptarse a las nuevas premisas y retos que exige el mundo globalizado, y que dispone de una visión tan avanzada ya no a su tiempo, sino a su país. De ahí a que Assange le escogiese para dirigir su defensa. Si algo muestra El juez y el rebelde (Hacking Justice), es cómo dos “personajes” aparentemente tan opuestos, pueden ser tan coincidentes. Los dos hachean la justicia, cada uno a su modo. Y siempre, para el beneficio social.


El público internacional agradece, con este documental, la detallada perspectiva del avance en el caso Assange, un hombre perseguido por lo que se denunciaba en All Governments Lie: ser un periodista no alineado con las grandes corporaciones.


Assange aparece en el documental tal y como es: un hombre muy inteligente, comprometido con la sociedad y la información que le llega, pero preocupado, por supuesto, por su propia vida. Le vemos conversar con sus abogados, con los representantes de la embajada en la que se esconde… pero también le conocemos a través de sus tweets e incesante coordinación, desde la sombra, de nuevas revelaciones (ente ellas la de Snowden). Assange desafía y presiona, encerrado en treinta metros cuadrados, y los gobiernos se retratan: el detalle del (no) avance de su caso deja de manifiesto las colaboraciones entre los países europeos y el norteamericano; la falta de credibilidad, cuando no interesa, en las naciones unidas y organismos internacionales; o el uso de la burocracia e interpretaciones de la ley para desacreditar a aquellos que únicamente buscan justicia. En definitiva, es un documental básico para desenmascarar los intereses internacionales de una élite que se considera superior al pueblo llano (“ellos no lo entienden”, decían en All Governments Lie), al que se debe agradecer el haber apostado por filmar durante años el devenir tanto del juez como del, paradójicamente, no imputado.

Y si hemos pasado de la búsqueda de informar de la verdad desde hechos locales (aparentemente y erróneamente considerados insignificantes para la opinión global) para hablar de espionaje a nivel internacional y de cómo manipular al espectador, y al pueblo… vamos a la base de todo: al uso del lenguaje.

Clase Valiente es uno de los mejores documentales sobre política actual que podremos ver en mucho tiempo. Y lo es porque se dirige a la raíz de su existencia.

 

Clase Valiente

 

¿Por qué toleramos el co-pago, y no el re-pago?¿Por qué existen diversos partidos, de ideologías tan diferentes?¿Por qué la derecha suele triunfar más en su discurso frente al fracaso de una izquierda obsesionada con demostrar su postura con datos? ¿Por qué nos cansamos de políticos como Sarkozy, al que dejamos de creer cuando sale a defender su postura?

¿Qué significa ‘manipular’, en comunicación?

¿Existe el ‘lenguaje político’, o el ‘lenguaje en política’?

Clase Valiente da respuestas a todas esas preguntas, gracias a entrevistas directas (y, realmente, hipnotizadoras) a políticos, asesores de comunicación y escritores. Pero también demuestra que toda la teoría avanzada por ellos puede ponerse en práctica. De esta forma, el documental se nutre, también, de material ficcionado, guionizado para argumentar tanto su pregunta de partida como para ilustrar su desarrollo, su detallada indagación: comenzando por unos títulos de crédito cuyas cambiantes imágenes nos transportan por las calles de la ciudad a modo de travelling lateral, la declaración de intenciones está servida. Sólo esta parte del film parece que ya nos diga… “vamos a hablar de algo cambiante, que fluye lentamente, que no podrá permanecer nunca estático. Vamos a hablar de cómo se influye en la gente de a pie. Vamos a demostrar la facilidad con la que se nos puede introducir una idea en la cabeza”.

“No pienses en elefantes”. Y, ¿qué hacemos?


Clase Valiente. #ClaseValiente. Su lectura nos lleva a los chicos, estudiantes de la Pompeu Fabra, que han realizado este documental. Pero también, claro, a esa masa que, fuera de querer ser llamada obrera o alta en función de sus ingresos, quiere ser destacada por sus hazañas. Clase, término explotado, con connotaciones negativas. Valiente, termino afable, y con garra, al que cualquier partido político se querría aferrar…. y eso es lo que quiere comprobarse con el film.


Las decisiones de puesta en escena (esos televisores mostrando continuamente las distintas entrevistas a think tanks, o a asesores de comunicación, que se encuadran en el momento que se desea nos focalicemos en alguna exposición concreta no dejan de estar alineados con todo el discurso el film: “hay muchas ideas, pero ahora queremos que te fijes en esta exclusivamente”) y de montaje (intercalando las entrevistas con las actividades de los actores cuya misión es introducir el concepto #clasevaliente en la calle) son excelentes para encontrar un ritmo a la vez ameno y estimulante, además de conseguir llevar a un terreno sencillo la complejidad del motivo de la investigación.

El contraste de entrevistas a George Lakoff, académico investigador de lingüística cognitiva (que expone la teoría de la doble moralidad con ejemplos arrolladores), con las de Íñigo Errejón, que ejemplifica lo expuesto anteriormente con las decisiones (y riesgos) de comunicación tomadas en su propio partido, o de Iñaki Gabilondo con su arrollador epílogo, conforman un conjunto de explicaciones que permiten profundizar y fluir en la temática lingüística al espectador, convirtiéndole finalmente en confeso fan de la estrategia de un documental cuyo metalenguaje nos lleva, irremediablemente, al derecho a decidir sobre la independencia catalana. Brillante cómo se nos posiciona, cómo el discurso principal nos encamina hacía este propósito. Y es que, aun siendo evidente la posición política del equipo del proyecto (los entrevistados escogidos no son aleatorios en este sentido), el mensaje, el elefante, se implanta en nuestra mente. Sin haberlo dicho directamente, pero sí habiéndolo mostrado claramente. Clase Valiente es uno de los imprescindibles del festival, y de la sociedad.

 

TRAILER – Grab and Run:

 

TRAILER – All Governments Lie:

 

TRAILER – Hacking Justice:

 

TRAILER – Clase Valiente:

 

Apasionada del cine y en especial del subgénero de viajes en el tiempo, estudia un Máster en crítica cinematográfica (2008-2009) y se convierte en redactora en El Espectador Imaginario hasta 2011, año en el que cofunda Cine Divergente. Redactora en Miradas de cine desde 2013 y cocoordinadora de su sección de Actualidad desde 2016, además de ser miembro de la ACCEC (Asociación de Catalana de Críticos y Escritores Cinematográficos) desde 2014, en los últimos años ha publicado críticas y ensayos cinematográficos, cubierto festivales, participado en programas radiofónicos especializados y colaborado en el libro Steampunk Cinema (Ed. Tyrannosaurus Books, 2013). Ahora, con La Realidad No Existe, quiere demostrar que "la" realidad no existe y es producto de nuestra imaginación.

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