#BCNFilmFestival2018N1 (éxito)

#BCNFilmFestivalN1. Decadencia, y Éxito.

 

La música del silencio (The Music of Silence, Michael Radford, Italia, 2017, Sección Oficial)
Borg / McEnroe (Íd., Janus Metz, Suecia-Dinamarca-Finlandia, 2017, Sección Oficial Fuera de Competición)
En tiempos de luz menguante (In Zeiten des abnehmenden Lichts, Matti Geschonneck, Alemania, 2017, Sección Oficial)
La sociedad literaria y el pastel de piel de patata (The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society, Mike Newell, USA-Reino Unido, 2018, Película de inauguración)
Mary Shelley (Íd., Haifaa Al-Mansour, USA-Reindo Unido-Luxemburgo, 2017, Sección Oficial)
Las estrellas de cine no mueren en Liverpool (Film Stars Don’t Die in Liverpool, Paul McGuigan, Reino Unido, 2017, Sección Oficial)

 

 

BCN Film Festival, donde la película es tan buena como el libro”.

 

Permitidme comenzar este primer texto sobre el BCN Film Festival 2018 con una reflexión previa al tema propuesto para el artículo, y es que tras haber disfrutado ya de seis films programados, y cada vez que escucho el clip introductorio del Festival, se me viene a la cabeza la misma pregunta:

El film… ¿debe construirse plenamente en base al tono de la novela?

Muchos critican, casi como sacrilegio, la eliminación de subtramas (y menos mal del auge de las series) o el cambio de algunas partes (poner en boca de otro personaje alguna frase ha sido motivo personal de discusión); los menos, critican el estirar tanto el libro que se inventen nuevas aventuras (caso fragante en El Hobbit de Peter Jackon (2012-2013-2014)… pero son pocos, muy pocos, los que defienden que el film puede dejarse llevar, explorar otros territorios, mientars conserve, completamente, la esencia del libro. Este es, por ejemplo, el caso de esa infravalorada obra maestra que es Enemy (Íd., Denis Villeneuve, 2013), un thriller psicológico basado en la comedia de José Saramago, ‘El hombe duplicado’. Libro y film abordan varias de las preguntas que el ser humano se plantea al largo de su vida (¿soy verdaderamente único? ¿Por qué soy así? ¿quién me ha hecho ser así?… son sólo algunas de ellas), pero desde perspectivas totalmente distintas. El libro plantea la reflexión desde el planteamiento literal de encontrarse con el doble, y dobles, de uno mismo. El film deja abierta la puerta a la bipolaridad…. Dos propuestas, un mismo objetivo. Un resultado brillante.

Luego están los films que, aun con buenas intenciones, destrozan libros. No por falta de recursos, sino por la falta de talento de sus realizadores, o de sus productores. También es cierto que hay libros que nunca deberían llevarse a la gran pantalla, porque no son “carne” de transmitir en imágenes, y menos si se quiere hacer casi literalmente, el sentimiento que hay detrás. Me aventuro a decir, sin haber leído el libro de Andrea Bocelli, que este es el caso del biopic La música del silencio (The Music of Silence, Michael Radford, 2017). Seguramente el libro sirva de inspiración para aquellos que han encontrado o están encontrando dificultades para llegar a su meta. O para aquellos que consideran ni merecen tener una, por sus problemas físicos, por ejemplo. Pero lo cierto es que el film está lejos de levantar el ánimo. Más bien, levanta sopor.

 

La música del silencio

 

Llevado a la pantalla de la forma más insulsa posible, obligando todos los actores a hablar en un inglés que les va grande (¿se supone por temas de financiación/subvención, y/o de facilidad de exportación del film?) y a recitar un guión tan anodino como falto de vitalidad que parece incluso se ven incapaces de acentuarlo con su expresión no verbal, las escenas se dan paso unas a otras velando el dolor de unos padres y un niño que es bien seguro no debieron pasar la ciega infancia de forma tan neutra; o mostrando cómo se va sucediendo la vida del que parece ser un rebelde lleno de ira, pero que es incapaz de sentirse a través de la cuarta pared. El momento de respiro, de despertar del sopor, lo aporta la entrada tardía de un Antonio Banderas que hace lo que puede por otorgar carisma a su personaje. Y quizá el film sólo consigue llegar al espectador cuando, ya en títulos de crédito, el propio Bocelli recita las palabras que aparecen escritas en la pantalla. Unas palabras, indudablemente, tan inspiradoras como lo sería leerlas ya en su libro…. Así que si lo que puede aportar el film es un audiotexto de dos minutos… quizá la mejor inversión hubiese sido, sencillamente, apostar por el audiolibro.

Pero con este texto quería hablar de films programados en el Festival que hablan del éxito, tras el paso por la decadencia (si bien es cierto que La música del silencio, obviamente, puede también clasificarse dentro del concepto). Lo primero de todo, claro, es definir qué es el éxito. Y, aquí, ya podemos encontrarnos barreras.

El éxito puede ser no ganar un partido decisivo para tu carrera, pero sí la ansiada aceptación del público. El éxito puede ser tener las agallas suficientes como para enfrentarse a las ideas de la familia, o de los amigos, o incluso del pueblo en el que vives. El éxito puede ser erigirse como pionero en demostrar los sentimientos y luchar porque éstos sean respetados para el beneficio propio, y de las futuras generaciones.

El éxito, en todos los casos que pasaré a abordar, reside en haber sabido acertar a la hora de despertar la curiosidad del espectador.

 

Borg / McEnroe

 

Empezamos con Borg / McEnroe. Un film que, tal y como decía su director en la presentación del film en el propio Festival, puede disfrutarse sin ser un apasionado del tenis. Y puede hacerse porque encuentra, más durante sus dos primeros tercios, el perfecto equilibrio entre la historia de sus protagonistas y cómo han llegado a ese momento decisivo de sus carreras, y los partidos en sí (que transmiten, además, una tensa desazón cuando se decide insertar planos cenitales). Es un buen ejercicio comparar este film con Rush (Íd., Ron Howard, 2013), tanto en cuanto a las personalidades de los protagonistas como en la forma de llevar a la pantalla su rivalidad. Y es que si bien Howard (como nos tiene acostumbrados) convertía en épicas las carreras de Fórmula 1 y las escenas cara a cara entre Hunt y Lauda, Metz opta por mantener la frialdad objetiva que se presupone, también, a la elegancia del tenis. Es por eso que los momentos de McEnroe destacan tanto en un film que avanza frío y distante en referencia a los acontecimientos (con un excelente Shia Beoulf que se antoja el film le ha podido servir para apaciguar su propio carácter, convirtiéndose así en el perfecto McEnroe de la final de Wimbeldon de 1980), dejando que el espectador quiera interesarse más por Borg a medida que  se nos permite conocerle mejor. Los saltos temporales, empezando por la apertura con el partido de referencia, también aportan cierto dinamismo y son coherentes con la historia. El film pierde fuelle precisamente en el detalle de los sets de un partido del que todos conocemos el resultado, pero se intensifica en su cierre hasta el encuentro de los dos deportistas en el aeropuerto. Borg / McEnroe es, en definitiva, un buen producto que acierta en la selección de los coprotagonistas y en el sencillo pero efectivo montaje.

Borg /McEnroe se centra en la historia de dos hombres que salvaron mutuamente sus carreras en un momento muy concreto de sus vidas. Pero muchas veces es necesario mirar atrás, muy atrás, para ser consciente de la valía que uno aporta, tanto para sí mismo como para su comunidad… y es necesario también para darse cuenta de que la vida evoluciona, y que es hora de dar paso a nuevas generaciones, o interesantes nuevas propuestas. Por poco que nos gusten. Y aquí nos topamos con En tiempos de luz menguante (In Zeiten des abnehmenden Lichts, Matti Geschonneck, 2017).

 

 

En tiempos de luz menguante

 

El tempo del film parece querer ser el reflejo de la transformación de los pensamientos de su protagonista, un nonagenario que ha luchado toda su vida en contra del nazismo y en pro del comunismo. Una vida llena de penurias sobrellevadas, durante la que ha dejado de lado a algunos por defender sus ideales, y en la que, aunque lo intuya, no quiere dejar dar paso a reconocer que sus ideas ya no son útiles. Estamos en 1989 en Berlín… y el muro, cae. Incluso su nieto ha abandonado el Este.

La película está llena de simbolismos, de frases cruzadas aparentemente sin un propósito concreto que acaban por desvelar todo su significado más adelante del metraje. La celebración del aniversario del anciano camarada junto a personas que ya no conoce,  el tardío reconocimiento, la mesa que colapsa, la iguana disecada, las humedades, las diversas adicciones de algunos de los personajes…. Todo está relacionado, todo conforma un momento histórico por muchos desconocido, u olvidado. En tiempos de luz menguante parece ser tanto un homenaje a los revolucionarios como una crítica a su revolución, y regala momentos brillantes con encuadres con la cámara baja, como el de la nuera del anciano fumando, vestida de rojo pasión y rodeada de toda la comida que se ha desperdigado por el suelo. El problema del film es que no es para todo tipo de público, en el sentido de que el tema no es interesante para algunos países, ni su planteamiento anima a querer conocerlo. Una lástima, pero siempre será necesario defender la memoria histórica, y films como este aportan a las alemanas o no alemanas generaciones una visión trascendental de un período de cambio tan relevante en los libros de Historia como la caída del muro de Berlín.

 

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata

 

Películas que hagan recordar, o que descubran el turbulento pasado que muchas veces ha regido la actuación humana serán siempre necesarias. Quizá conseguirán atraer a más público si no nos un drama, sino que se presentan enmascaradas como historias de amor. Ese es el caso de La sociedad literaria y el pastel de piel de patata, film de inauguración.

Con una primera escena que invita a pensar estaremos ante una comedia (un grupo de personas mofándose en la cara de un militar nazi), pronto descubriremos que el gancho radica en el romanticismo.

Mujer, escritora y rica, que durante la Segunda Guerra Mundial perdió a su familia. Hombre, granjero y pobre, que vivió durante años bajo la directa opresión alemana en una pequeña isla del Canal de La Mancha.  Les unirá su pasión por la literatura, y a partir de entonces podremos conocer, gracias al trabajo de investigación de ella, las duras condiciones que soportaron los habitantes de la isla tomada. Eso sí, de forma muy secundaria, porque el foco se pone, siempre, en la atracción entre ellos, aunque ella esté prometida. Es un El diario de Noa (The Notebook, Nick Cassavetes, 2004) con intenciones educativas… que quedan tan soterradas como irrecuperables.

Pero si algo hay que destacar del film de Newell es el carácter (aunque algo edulcorado) de la protagonista, además del de la chica que, sin casi aparecer en el relato, es el motivo de la búsqueda en el archivo del lugar: la chica cuya valentía todos admiran.

Y de mujeres, y valentía, se trata en los dos films que quedan por reseñar en este texto.

 

Mary Shelley

 

Este año se celebra el 200 aniversario de la publicación de Frankenstein. Si le sumamos el lamentable auge comercial del feminismo, también en la industria, era de esperar que un film como Mary Shelley llegase a la cartelera.

Lejos de profundizar en el proceso creativo de la escritora, o en unas raíces más que activistas que le corrían por las venas por parte de sus progenitores, a Mary Shelley le pasa como a La sociedad literaria y el pastel de piel de patata: el miedo a que no tenga suficiente interés hace que se pase la personalidad de la protagonista por tantos filtros y tamices que se acaba apostando por hablar de ella no a través de su capacidad, sino mediante una más que cuestionable historia de amor entre la joven Mary y su futuro marido, el poeta Shelley. Otra vez nos encontramos ante un producto edulcorado, en el que las penurias de la joven escritora se pasan de soslayo, aunque con suficiente superficial profundidad como para ayudar a reconocer que fueron motivo de inspiración para su obra maestra.  El film rezuma calidad, eso sí. Tanto en su preproducción como en su puesta en escena y fotografía, y con una siempre sorprendente Elle Fanning apoyada por el cada vez más respetable Dooglas Booth, verdaderos pilares de la propuesta. Deja un regusto agridulce que incluso en la presentación de la culminación de su éxito, el reconocimiento de la autoría de su propio libro, se dé paso rápidamente al redescubrimiento del amor antes que al regocijo de quien se ve reconocido públicamente. Pero, de nuevo…. ¿seguro que no iba a vender más una gran ovación a la escritora por parte del público que un apasionado beso de la pareja dejando pseudo fuera de cuadro a toda la concurrencia que no sabe cómo comportarse?  Claro que no.

Per si una mujer ha destacado en lo que llevamos de Festival, esa es Annette Bening con su interpretación de los últimos días de la actriz Gloria Grahame.

 

Las estrellas de cine no mueren en Liverpool

 

Una casi inexplicable química entre Bening y Bell es la mayor baza de la cuidada Las estrellas de cine no mueren en Liverpool, pero no es la única. Algunas transiciones presente-flashback en falso travelling continuado que aportan ese tono nostálgico e irreal que tan bien se adereza con la increíble historia del chico de Liverpool que consigue enamorar a la consagrada actriz. Un amor sin prejuicios, puro y envidiable se plasma en la pantalla, recordándonos que fue toda una realidad, mostrando de la forma más realista posible las calles de Liverpool en contraposición de los ensalzados e idealizados recuerdos de California o Nueva York por parte de cualquiera de los dos. Dos escenas que se quedan en la retina del espectador horas después de su visionado: la de ellos bailando cuando se conocen; la de ellos recitando a Shakespeare cuando se despiden. Y un cierre con imágenes de archivo que demuestran que Bening ha captado toda la personalidad de esa para muchos ya desconocida Grahame, una mujer idealista, soñadora, tímida y algo alocada, pero de gran corazón. Un film que está lleno de diálogos típicos que se repiten para recordar al espectador que quienes los recitan no se han olvidado de aquellos momentos pasados, y que se antojan tan impuestos como impostores en el relato, pero que no consiguen arrebatar la sonrisa, y alguna lágrima prefabricada conscientemente, y en el momento adecuado, por parte del realizador.

Un grito de desesperación de un chico que siente y ama con locura, y la mirada perdida de una mujer demasiado mayor como para querer pensar en su destino, y en lo que no va a poder continuar por haberse abandonado en el peor momento posible… Muchas sorpresas deberían quedar en el BCN Film Festival 2018 para que Las estrellas de cine no mueren en Liverpool se vea eclipsada por cualquier otra propuesta.

 

TRAILER – La música del silencio (The Music of Silence, Michael Radford, Italia, 2017, Sección Oficial):

 

TRAILER – Borg / McEnroe (Íd., Janus Metz, Suecia-Dinamarca-Finlandia, 2017, Sección Oficial Fuera de Competición):

 

TRAILER – En tiempos de luz menguante (In Zeiten des abnehmenden Lichts, Matti Geschonneck, Alemania, 2017, Sección Oficial):

 

TRAILER – La sociedad literaria y el pastel de piel de patata (The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society, Mike Newell, USA-Reino Unido, 2018, Película de inauguración):

 

TRAILER – Mary Shelley (Íd., Haifaa Al-Mansour, USA-Reindo Unido-Luxemburgo, 2017, Sección Oficial):

 

TRAILER – Las estrellas de cine no mueren en Liverpool (Film Stars Don’t Die in Liverpool, Paul McGuigan, Reino Unido, 2017, Sección Oficial):

 

 

Apasionada del cine y en especial del subgénero de viajes en el tiempo, estudia un Máster en crítica cinematográfica (2008-2009) y se convierte en redactora en El Espectador Imaginario hasta 2011, año en el que cofunda Cine Divergente. Redactora en Miradas de cine desde 2013 y cocoordinadora de su sección de Actualidad desde 2016, además de ser miembro de la ACCEC (Asociación Catalana de la Crítica y Escritura Cinematográfica) desde 2014, en los últimos años ha publicado críticas y ensayos cinematográficos, cubierto festivales, participado en programas radiofónicos especializados y colaborado en el libro Steampunk Cinema (Ed. Tyrannosaurus Books, 2013). Ahora, con La Realidad No Existe, quiere demostrar que "la" realidad no existe y es producto de nuestra imaginación.

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